viernes, 14 de mayo de 2010

Garzón

Lo siento pero no lo puedo evitar aunque quisiera. No puedo abstraerme a la gran polémica del ¿día?, ¿mes?, ¿año?, no se. El tema es Garzón
Primero los hechos. El pasado día 12 de mayo, el magistrado del TS Luciano Varela ordenó la apertura de juicio oral contra el juez Garzón por el caso del franquismo. Esto implica de conformidad con lo establecido en la LOPJ que el Consejo General del Poder Judicial debe proceder, una vez recibido el auto, a suspender temporalmente en sus funciones al interesado, en este caso al referido juez. Esta es la decisión que, en un pleno extraordinario celebrado en la mañana de hoy, ha adoptado el Consejo.
Bien estos son los hechos. En cuanto a mi opinión lo primero que quiero recordar es que esta no es la única causa que tiene Baltasar Garzón en el TS. Hasta el alto tribunal han llegado también las escuchas a abogados en el caso Gurtel y los pagos realizados por el Banco Santander al juez. Desde luego antes que nada decir que todos estos casos, los tres, están aún pendientes de sentencia y por tanto es imprescindible respetar el derecho a la presunción de inocencia que, como a toda persona, ampara también al ínclito magistrado.
Sentado este precedente diré que yo estoy totalmente de acuerdo con aquellos que dicen que Garzón ha sido un juez innovador y que se ha atrevido a entrar en terrenos pantanosos y difíciles abriendo en muchas ocasiones sendas que han permitido luego mejorar la justicia, especialmente en asuntos relativos a terrorismo y narcotráfico.
Desde luego eso no debe llevarnos a creer que Garzón sea un juez perfecto. Es más creo que se encuentra en las antípodas de serlo ya que raramente sus instrucciones llegan a buen puerto siendo habitualmente enmendadas por el órgano judicial superior.
Además de esto tiene en su expediente dos manchas que para mi le desacreditan plenamente como juez. Una es el hecho de haberse pasado a la política, ya que creo que ningún juez debería hacerlo, salvo naturalmente que luego no pueda volver a la toga porque si lo hace queda ya marcado políticamente. Siendo incluso mas generoso, la plaza es suya y se la han ganado habida cuenta de la dificultad de las oposiciones, puedo admitir que vuelvan a la judicatura pero desde luego en puestos menos relevantes y menos mediáticos siendo el paradigma de estos la Audiencia Nacional.
En cuanto al segundo defecto creo que es su obsesión por aparecer en la prensa iniciando casos en los que tenía competencia pero dudosa es decir aquellos casos en los que puedes entrar o no y nadie puede quejarse de ello. Me refiero específicamente a Chile y Argentina donde parece que se nos olvida que ya se estaban investigando los asuntos en los que entró Garzón.
En cuanto al asunto del Franquismo, lo primero es que creo que es un caso profundamente politizado y del que difícilmente se puede salir bien. Dicho esto creo que el Magistrado se equivoco (ya veremos si prevaricó, es decir si lo hizo o no conscientemente) entrando en el asunto de los desaparecidos cuando su competencia para ello era cuando menos dudosa. De todos modos aquí como en el resto de asuntos es el TS el que debe decidir y hasta que no lo haga debemos ser fieles a la presunción de inocencia a la que nos referíamos antes, aunque creo que hay razones suficientes para abrir juicio oral.
En todo caso creo necesario, aunque difícil, deslindar el hecho de que Garzón sea un buen o mal juez del hecho de si en un momento delinquió o no lo hizo. Seguramente si lo hiciéramos todo nos iría mejor.
En todo caso y ya para acabar, dejemos que sea el TS el que decida, como le corresponde, lo que proceda sobre la culpabilidad o no de Garzón, en todos los casos, ya que lo hace como siempre respetando escrupulosamente los derechos del reo. Intentemos por tanto no presionar al Alto Tribunal. Si lo hacemos conseguiremos purificar a la justicia. Ojala lo logremos porque redundará en bien de todos.
PD Aunque quizá lo parezca nada más lejano a mi intención que presionar a nadie. Expongo tan solo una serie de opiniones más o menos compartidas pero que son mías, y respeto siempre y en todo caso lo que decida la justicia y a los que piensen distinto. Hasta pronto. A.

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